Cuando el ser indeterminado
primordial pronunció la palabra “yo” se desgajó de lo uno, necesito de otro, apareció
la multiciplicidad y, con ella, nacieron
el deseo y el dolor.
Una pregunta que me intriga:
¿Cuándo un Abismo llama a otro Abismo, lo llamará por el nombre, o no tendrá la
suficiente confianza y lo llamará por el apellido?
Una de las peores pesadillas
de hacer obras en casa, es el desgaste que supone la lucha constante con los
obreros para conseguir que hagan lo que una quiere. Todo inútil. Terminan
haciendo, siempre, lo que les da la gana. Tantas horas malgastadas leyendo
libros en la Universidad sobre el tema, para que después ellos, en cinco horas,
te den una clase magistral sobre lo que significa la Dictadura del Proletariado.