domingo, 1 de abril de 2012

Pregunté por la opción de nacer de una nube, pero esa elección hacía años que ya no existía.


Cuando iba a nacer me dijeron que la cigüeña estaba de viaje, que esperara. A mí me gustaba la idea de venir de París, lo encuentro muy chic, pero soy muy impaciente y dije que no. Entonces me ofrecieron la posibilidad de nacer de un repollo. Me negué. No quería que después me llamaran “berzotas”. Pregunté por la opción de nacer de una nube, pero esa elección hacía años que ya no existía. No tuve más remedio que esperar a que mi madre estuviera en casa y nacer. Fue horrible. Nadie me había dicho que tenía que atravesar por un lugar tan estrecho y oscuro. Me pareció tan mal que me pasé un año y medio sin hablar con nadie.
Texto e imagen: Ana&Rquía.©