La persona que escribe no sabe que habita un terreno cenagoso. No sabe bien a dónde se dirige, no tiene boyas ni marcas que lo ayuden y encima el resultado es siempre incierto, azaroso. Y muchas veces las cosas se dan al revés de lo esperado. Un texto que una lo sentía amigable y seguro termina dándonos la espalda y quedándose mudo; y en cambio aquello que parecía un sinsentido, una locura, en el final se nos revela como algo querido.
Nunca voy a entender este oficio de escribir.
Texto: Callas (pseudónimo)
Imagen: © Ana S.
Música: Mizar Harmosini

Pues sí, muy interesante tu apreciación, cuando uno comienza a escribir no sabe donde va a llegar, si al cubo de basura o para alegrarte el día, la semana o la eternidad. Saludos, Edu.
ResponderEliminarEdu, tengo abandonado tu blog. Apenas entro en el mío.Lo programo para meses y me desentiendo de él. Ya me pasaré por él ,aunque no sea con el perfil del blog
EliminarYo tampoco lo entiendo, Ana. Por eso prefiero el oficio de leer
ResponderEliminarDoy fe
ResponderEliminar🌛 🌜 🌞 🌟
ResponderEliminar🦅 🦆 🦋
ResponderEliminarGracias por vuestros comentarios.
ResponderEliminarMiles de besos