jueves, 28 de mayo de 2026

El caracol de Fibonacci


 

El caracol no sabe que lleva en la estructura espiral de su caparazón  el saber de Fibonacci.

 

Tampoco sabe que esto le une a la disposición de las hojas en el tallo de los árboles, en las flores de alcachofas y girasoles, en las inflorescencias del brécol romanesco, en la configuración de las piñas de las coníferas y en la reproducción de varias especies.  

 

Lo único que sabe es que la relación entre dos números de Fibonacci sucesivos se acerca a la relación áurea cuando tiende a infinito.

 

Afortunadamente, nada de eso interfiere en su lentitud.

Texto e imagen: © Ana S.

Música:  Rokia Traoré. Laidu

https://www.youtube.com/watch?v=C9DOGSRIBn4&list=RDC9DOGSRIBn4&start_radio=1

1 comentario:

  1. La belleza se encuentra en todas partes. Siempre que la sepamos mirar

    ResponderEliminar